escritura interior
 
 

02/02/2012 (17:18)  Miura se dirige al señor Wert

Educación, Cultura, Deporte… qué responsabilidad, señor ministro de las tres cosas. Yo, como astado Miura, debo desearle suerte y al toro. No pretendo ser gracioso sino mostrar mi agradecimiento.

Lo primero el toro, señor Wert. Usted es sociólogo de formación y yo le he oído muchas veces en una tertulia de la radio y no sospechaba que iba a ponerse de nuestro lado, del lado del toro, como el señor Jesulín de Ubrique. O como su ex señora doña Belén Esteban, la princesa del Pueblo. Como los matadores Rivero. Como la duquesa de Alba. Como el señor que se casó con ella, aunque cara de taurino no la tiene, ni de lejos, como la tiene usted.

Usted va a salvar la Educación, el Deporte, la Cultura y …. la Fiesta. Así que déjeme que le dedique tres profundos y sinceros mugidos: ¡Weeert…Weeert…Weeert!

Yo no pago mis trajes ni de luces ni de sombras. No miento. No soy un toro corrupto. No llevo traje de ninguna clase. Voy en cueros vivos hasta que me matan en el ruedo. Pero mato por la fiesta nacional como corresponde a un corneador nato, a un Miura orgulloso de serlo hasta la última gota de su pura sangre.

La sangre cuenta mucho, señor mi ministro Wert. Usted lo sabe mejor que un vampiro. No lo tome a mal. Cuando usted pone esa media sonrisa recuerda a los vampiros, en el buen sentido de la palabra. Usted pasará a la historia no como sociólogo, no como tertuliano en la radio, no como político bajo el manto del PP, pues políticos hay en exceso y todos son malos, sino que usted pasará a la Historia como patriota y defensor de nuestra Fiesta, que va a salvaguardar elevándola a la categoría de Patrimonio de la Humanidad.

Olvídese de la reforma educativa, de la asignatura para la ciudadanía, de la ley de las descargas ilegales o de la memoria que ha llevado al juez Garzón al banquillo. Olvide todo eso. Usted no está en el banquillo, usted está en el burladero. Usted no tiene nada que ver con los crímenes del franquismo. Usted quédese al margen, como las víctimas en las cunetas, créame, y vaya solamente a lo suyo, que es  lo nuestro, señor Wert: banderillas, pasodobles, picadores, muletas, rejoneadores, estoques, puntillas y monosabios. Muchos monosabios. Usted, eso sí, siempre en sombra, los otros en tendido de sol. O en ninguna parte.

Es la hora de la verdad. ¡Por fin, señor Wert!

  

31/01/2012 (18:30)  Mis libros (e-book) en Amazon

Dentro de pocas semanas publicaré en Amazon.es una novela inédita. Casi al mismo tiempo, y en el mismo sitio, reeditaré otros tres libros de ficción, ahora en forma de e-book.

Nunca habría imaginado, cuando empecé a escribir y fueron sucediéndose las ediciones de mis libros, que un día del siglo XXI lo que apareció en papel podría convertirse en una escritura digital.

Ya he pedido que Amazon.es me mande el lector, que se llama kindle. Lo espero como si se tratara de mi primer par de gafas. Recuerdo cuando empecé a llevarlas. Creo que hasta me hacía ilusión: me daba un aire de intelectual, de persona mayor. Siempre deseaba ser mayor cuando no lo era. Y cuando por fin llegué a serlo, me sentía mejor que antes.

Ahora tendré una biblioteca en el bolsillo. Ahora todo se puede llevar en el bolsillo, comprimido, digitalizado, cifrado, encriptado, injertado. Casi como el chip que lleva mi perro labrador bajo la piel donde está escrito su nombre, el mío, el número de teléfono y un código (no sé si de barras) que identifica al animal.

Pronto me acostumbraré a estas nuevas gafas. Y si no, las apartaré. Tener una artilugio tan ligero que recibe, proyecta y almacena miles y miles de escritos es como un milagro. Es, bien mirado, un milagro de la ingeniería. Como un marcapasos, quizá. Llega un momento en el que te olvidas de él. Puedes perderlo. ¿Y qué?

Tengo curiosidad no tanto por ese aparato en sí mismo como por ver cómo resulta para una persona hecha al papel (casi siempre escribo a mano, con pluma y tinta) la lectura de un libro, incluso la de un libro mío.

Y vuelvo a mi nueva novela. La titulé Tomates para mi viejo. No es muy larga, algo más de 150 páginas. Pero es muy intensa. Quiero decir que, por lo que han opinado las pocas personas a las que les pedí que la leyeran, se lee de un tirón.

No voy a contar el argumento. Solamente diré que transcurre en una ciudad que fácilmente se reconoce: Valencia. Y que los dos personajes importantes de la historia son un joven de 20 años y un anciano de 80. El azar acaba uniendo sus destinos.

Claro que ocurren muchas cosas. Unas en el momento de la narración, el presente de uno y otro personaje, pero otras se remontan al pasado. Y es en esta alternancia de pasado y de presente lo que da a la novela el ritmo que yo deseaba que tuviera.

Es todo lo que voy a revelar.

Como todos mis libros, generalmente historias duras, existe  humor –a veces negro-  sobre un fondo de cierta ternura. El lenguaje es directo. Los diálogos son rápidos. La acción adquiere una velocidad progresiva. El final es inesperado. O, mejor dicho, el final puede ser el principio de unas páginas que he preferido no escribir. He dejado al lector en libertad para que él mismo las escriba.

Dicen que ahora las mujeres son las lectoras por excelencia. Más que los hombres, que leen menos. Pero yo, a la hora de escribir,  no he tenido en la cabeza a otro lector que un lector abstracto. Mejor dicho, que un lector que tan pronto era hombre (como yo, más joven, más viejo) como mujer. Y al escribir sin pensar en ese lector, hombre o mujer, los imaginaba escribiendo. Y yo me imaginaba de dos formas, primero de una y a continuación de otra: me imaginaba siendo mujer lectora de mi novela, y siendo hombre leyendo el mismo libro.

Quienes escriben ficción, del modo que yo lo hago, con un plan o idea al comienzo muy vaga, muy flexible, entenderán esta necesidad de no ser únicamente el escritor que gobierna y organiza su texto, sino que eres una combinación de todo, la suma de los personajes, el tramoyista de la escena, el fabricante de sus palabras y, también, la conciencia que escucha atentamente las voces casi inaudibles de esas criaturas que estás inventando.

Después estas cosas se olvidan. Aparece el libro como por arte de magia, como si apenas tuviera algo que ver contigo. Y lo cierto es que tiene poco que ver contigo.

Ahora, todo esto vendrá en el interior de un pequeño ingenio electrónico que ya está en camino. Llegará mañana, dia 1 de febrero. Puedo seguir el recorrido de ese envío, aunque no sé desde dónde viene, porque así, dándome esta información la mas gigantesca biblioteca electrónica del mundo, que es Amazon, persigue varios objetivos: tranquilizarme en la espera pero también  mantener despierta mi curiosidad, mostrando su poder y su solvencia.

He recibido varios correos electrónicos felicitándome por la adquisición de este nuevo kindle, y sugiriéndome que, a modo de ensayo, vaya siguiendo unos pasos sumamente fáciles que todavía harán mucho más sencillo el uso del aparato que ya disfrutan millones de personas en todo el mundo.

No debo olvidar otra cosa: si no me convence, puedo devolverlo al cabo de unos días. Ningún problema, estimado cliente. El único problema es, y seguirá siendo, escribir un buen libro y persuadir a los lectores para que lo lean.

 

  

28/01/2012 (21:05)  Largarse de este país.

Entran ganas de largarse de este país,  me dice un amigo que mañana piensa manifestarse en apoyo del juez Baltasar Garzón. Lo que está pasando en España es más que desmoralizador, añade. Tiene toda la razón del mundo. A mí no sólo me entran ganas de irme de este país, sino de no volver.

  

28/01/2012 (19:17)  Triste y resentido

La alegría española es triste. Nuestros espasmos eufóricos son lamentables. Nadie mejor que don Quijote reúne los atributos contradictorios del carácter y de la personalidad españoles. Es un español desquiciado que se hace acompañar por un necio con malas pulgas. Su miserable viaje es una parodia de gran aventura. No hacen ni dicen en su recorrido mas que insensateces que, en ocasiones, de tan banales y estúpidas se nos antojan profundamente sabias. Su hazaña parte de un fracaso y de un fraude. Desemboca en otro fracaso y en otro fraude. No hay mucho más en el interior de esa voluminosa envoltura del lenguaje. Todo es pobre menos el lenguaje. La riqueza, pues, está en la superficie. Y como la alegría española es triste, don Quijote no puede ser mas que una de las criaturas más tristes de la literatura. Su autor, el manco de Lepanto, también era triste y resentido.

  

27/01/2012 (09:30)  División

No nos engañemos: la principal división del género humano no está entre ricos y pobres, felices o desgraciados, inteligentes o torpes, civilizados o salvajes. La principal diferencia del género humano está entre viejos y jóvenes.

  

26/01/2012 (18:00)  ¿Es un coñazo Borges?

Hace años oí decir por la radio a un escritor español de éxito comercial que Jorge Luis Borges era un coñazo.

Lo dijo de un modo tan rotundo que su entrevistador ni siquiera le pidió que explicara por qué. Pasó a otro tema. Y yo también cambié de emisora.

Antes y después de escuchar semejante opinión, que Borges es un coñazo, yo había leído casi toda su obra sin darme cuenta de que era un coñazo.

Ahora he vuelto no sólo a leer a Borges, algo que hago de cuando en cuando (como hago con Kafka), sino que además estoy leyendo entre unas lecturas y otras de Borges un libro de Bioy Casares, confidente de Borges durante muchos años, que desvela aspectos desconocidos de la personalidad de Borges, todos ellos fascinantes.

Bioy Casares escribió una especie de dietario dentro de su diario  dedicado a Borges. Es un libro inmenso, como exige un autor tan coñazo como Borges, y es un libro extremadamente ameno porque Borges da el coñazo con amenidad.  Por si me quedaban dudas acerca de la amenidad, culta y sorprendente, de Jorge Luis Borges, el anecdotario que contiene esta crónica de los encuentros entre Bioy y el autor de El Aleph las despejan por completo.

Conviene leer con calma este volumen que, además, tiene varios índices que facilitan la consulta por materias, fechas y nombres, aunque lo cierto es que ningún aparato auxiliar será nunca suficiente para ocuparse de Borges. Se le puede entrar por infinidad de lugares, dejarlo y retomarlo. Y siempre es nuevo y se basta a sí mismo. Siempre es el escritor inesperado.

Sólo para lectores ellos mismos aburridos resultará un coñazo Borges. Para el resto, es todo lo contrario. Es estimulante.

Hace un rato acabo de leer algo que me ha hecho gracia. Lo cito de memoria. En cierta ocasión, encontrándose en Madrid Borges, alguien por detrás lo llamó insistentemente: “¡Soy Gerardo Diego, soy Gerardo Diego!”, repitió varias veces. Y Borges se volvió algo irritado y repuso: “Pero, ¿en qué quedamos? ¿Es usted  Gerardo o es Diego?”.

A mí, que no leo libros de aventuras de nadie a excepción de los inclasificables libros de las alucinantes aventuras de Borges, me  traen bastante sin cuidado los exabruptos que se oyen de cuando en cuando por la radio. Los soltaba Umbral. Una vez muerto Umbral hay imitadores que los siguen soltando. Son como los políticos. Lo mejor es ignorarlos.

  

26/01/2012 (13:05)  Vuelve la normalidad

¡Ay, ay, ay! ¿Qué hago?, se pregunta Camps.  ¿Canto victoria de una vez por todas, o aún me espera lo peor si recurren el fallo y vuelvan a sentarme en el banquillo?  ¿Habría hecho un juez profesional, que no fuera amigo mío, esta misma chapuza? ¿O caeré en el próximo juicio?

Francisco Camps está preocupado. Me pongo en su piel y yo también estaría preocupado. Que cinco miembros de un jurado popular de nueve te declaren no culpable, no significa que seas inocente.

¿O acaso Camps es inocente?

Camps iba a declararse culpable y en el último momento cambió la estrategia. Decidió afrontar el juicio. Ahora ha aplazado su futuro  castigo.

Quien niega los cargos y rehúsa afrontar la verdad persistiendo en la mentira sabe que corre un riesgo. Camps corre ese riesgo. Se deshilacharán antes los trajes que el caso penal de Francisco Camps.

Lo de menos es que comparezca un cadáver político en la sala. Cuando un político no ha dejado de descomponerse paulatinamente, llega un momento que ese político apesta. A nadie le interesa que ocupe cargo público alguno. ¿Para qué? ¿Para que reincida?

A Camps no le remuerde la conciencia. No precisa regenerarse. Nada de cuanto oímos y supimos durante el juicio iba con él.  Es intachable.

¿Aislar a Camps como a un ser infeccioso con capacidad de contagio masivo?  ¿Quitarlo de la circulación?

En cuanto a Costa, salta a la vista que sólo se trata de un ingenuo aprendiz de conspirador, un torpe embustero, presuntuoso y banal. Da pena. Y algo de risa.

 

  

25/01/2012 (20:01)  Inocentada

Como Camps y el otro han sido declarados inocentes por un jurado popular valenciano, el pueblo  valenciano es culpable de esta inocentada.

  

25/01/2012 (17:18)  Gibson & Buñuel

El hispanista Ian Gibson lleva varios años trabajando en una biografía monumental de Luis Buñuel. He hablado varias veces con él. Admiro su energía y su perseverancia. No es fácil luchar en un proyecto de esta envergadura en nuestro país. Aquí se han despilfarrado fondos en todo menos en cultura.  Gibson no dispuso de los medios o ayudas que cualquier otro investigador habría recibido en el extranjero. Gibson es un hombre libre. Y este es el precio.  Sus biografías de García Lorca y de Dalí lo consagraron dentro y fuera de España. Su entusiasmo y no sus ganancias económicas lo distingue.
Pude percatarme hablando con Gibson de que Buñuel ha fascinado y secuestrado al historiador. Viven juntos. Uno en el interior del otro.
Gibson ha descubierto, contrastado, ordenado y relacionado infinidad de instantes y episodios  clave tanto en la vida  como en la obra del cineasta. Gibson, que él mismo es un hombre vehemente y un creador apasionado, sabe que este libro culmina su carrera de  biógrafo. Ha tirado la casa por la ventana. Sólo falta que también se se arroje él detrás.  La biografía de Luis Buñuel dará la vuelta al mundo.
Desde hace cuatro décadas conozco a Ian Gibson, un profesional exigente, infatigable, riguroso y además lleno de humor. No abunda esta cualidad, el humor, en su especialidad. No sé por qué muchos  biógrafos confunden el hecho de tomar en serio su trabajo con una extraña necesidad o tendencia a mostrar el perfil del biografiado desde un ángulo severo, incluso cuando se trata de un cómico. Con ello merman la riqueza y la humanidad del personaje. No lo hace así Gibson. Lo advertimos en su libro de Dalí, un genio antipático; en el de Camilo Jose Cela, aún más antipático. Pero ni en uno ni en otro   el biógrafo Gibson evitó el uso oportuno de la ironía sabiendo perfectamente de lo que hablaba. Es decir, conociendo la obra pictórica de Dalí y la literaria, como también conocía la de Camilo José Cela al dedillo. Y prueba de ello es que precisamente esta biografía de Cela se articula sobre doble cronología: la de la vida del premio Nobel y la de la aparición de sus novelas.
Hace escasos meses tuvimos una edición ya definitiva de la aclamada biografía de García Lorca,  otro genio, pero divertido, con un aparato documental apabullante. Quizá la biografía de García Lorca sea la más trágica que llegue nunca a las manos de un lector. Es una obra maestra en todos los sentidos.
Ahora  sospecho que Luis Buñuel se nos va a presentar como el genio a quien Gibson ha desmontado pieza a pieza como un reloj, y ha vuelto a ensamblarlo después de mostrar sus entresijos y de estudiar sus movimientos.  
Así que todo esto es lo esperamos de Ian Gibson. Más que en cualquier otro momento conviene leer ahora la biografía de Buñuel, inseparable de su obra cinematográfica, en estos tiempos de pesadilla bufa que corren  en nuestro país, la imagen temblorosa y detenida.

  

22/01/2012 (13:55)  Las corrupciones

Llegó  el momento de crear nuevas  secciones en los periódicos dedicadas   exclusivamente a informar sobre  las corrupciones:  internacionales, nacionales, autonómicas y locales.


  
 
   
 
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