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25/07/2010 (13:10) Caja negra
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Lo mas llamativo del periódico de hoy es la noticia de la muerte del inventor de la caja negra de los aviones que a la edad de nueve años perdió a su padre en un accidente de... aviación.
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21/07/2010 (10:) Interés, desinterés
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No sé si Dios me interesa algo. Lo que no me interesa nada es el tema de Dios.
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19/07/2010 (11:18) Una hoja
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La libertad de una hoja de papel en blanco es solo la libertad de una hoja de papel.
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12/07/2010 (01:05) Nacimiento y muerte
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Nacimiento y muerte dos situaciones de extrema vulgaridad. Entre uno y otra cada cual hace lo que puede, si le dejan.
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28/06/2010 (19:12) Corrigiendo una novela
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Escribir sobre la ciudad que describes pero a cien kilómetros al
sur de esa ciudad, y a 50 años, como mínimo, de ti mismo.
Si acortas ambas distancias, tiempo y espacio, tu relato pierde
intensidad y sus personajes, aun tratándose de criaturas de
ficción, se vuelven inverosímiles.
Un mundo novelesco no deja de ser una historia creíble. El lector se
acercará a ella cuando el escritor la haya abandonado. No van a
coincidir nunca lector y escritor puesto que cuando el primero accede
al texto, el otro ya ha desaparecido.
El escritor hace su trabajo con la máxima libertad. No hizo concesiones
de ninguna clase. Ni a los posibles lectores ni tampoco a sí mismo.
¿Para qué?
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23/06/2010 (21:44) Al margen
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¿Es cierto que pasan tantas cosas terribles en el mundo? ¿Y qué cosas
son esas? ¿A quién le afectan? ¿Por qué ocurren? ¿Cómo evitar sus
consecuencias?
Cuando esperamos algunas respuestas se producen nuevas preguntas. Y
otras tragedias. Y mas inquietud seguida del mismo silencio.
Optamos por no prestar demasiada atención. Por no comprobar ni
indagar los hechos de los que se habla. Por permanecer como
estábamos. Es decir, al margen.
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09/06/2010 (21:00) El cabeceo
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Observo el cabeceo de Blues cuando camina y me recuerda el
cabeceo de la yegua que tiraba de la tartana los domingos para
llevarnos a oir misa en el pueblo de Bétera. La yegua la enganchaba a
la tartana, y en ocasiones algo especiales a la jardinera, nuestro
casero llamado Pepe Alemany.
El casero trataba a la yegua unas veces con afecto y otras con odio.
Esto dependía de la resistencia que opusiera el animal a abrir la
boca para que Pepe Alemany le insertara el bocado. La yegua se llamaba Pequeña aunque era grande, incluso demasiado grande, para acoplarla bien entre las barras de la tartana. Pequeña cabeceaba como cabecea Blues. Pero así como el perro va suelto y feliz por el camino, la yegua iba sujeta al carro y tenía que morder el bocado y soportar los tirones que el casero daba a las riendas y que, sin duda, provocaba dolor en su boca.
Pero avanzábamos por el camino del huerto con una alegría que parecía
comunicarnos la pobre yegua al ponerse al trote, obediente al
tirón de las riendas.
Mi padre se sentaba en el pescante, junto al casero. Los demás, mi
madre (cuando venía, porque casi siempre sufría jaquecas dominicales) y
mis hermanos ocupábamos los bancos laterales en la parte trasera de la
tartana.
Al llegar a la iglesia, Pepe detenía al animal. Bajaba de su asiento
y sujetaba a la yegua con las bridas mientras la familia perfecta
católico-agraria de los años 50 pasaba de la tartana a los bancos de la
parroquia. Aquí aparecía el cura perfectamente enjaezado con la
casulla y otros ornamentos. Subía al púlpito como si se tratara del
pescante. Y luego nos metía el bocado religioso entre los dientes, como
Pepe Alemany hacía con Pequeña.
Regresábamos santificados al huerto. El calor apretaba en el mes de
agosto. La yegua chorreaba babas por los extremos del hierro. Las
moscas se cebaban con el animal mordiéndole en el cuello y en el lomo.
Por el barranco, con el que lindaba el huerto, también pasaban
carros y sus ruedas de madera con latón producían ruido semejante a las
ráfagas de ametralladora sobre el interminable pedregal. Algunos
carreteros se atascaban y blasfemaban. Se cagaban en Dios. Maldecían a
la Virgen. Y entonces mi padre balbuceaba en justo desagravio alguna
jaculatoria: “¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!”, “¡Perdónalos Señor porque no saben lo que se hacen!”, mientras el casero torcía la boca para no reírse.
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09/06/2010 (16:27) Finalmente
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A partir de los 70 te haces viejo demasiado deprisa.
A partir de los 80 envejeces a buen paso sobre tu propia vejez.
Finalmente, en la década de los 90 se accede a la suprema categoría de los despojos humanos.
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31/05/2010 (22:50) El placer del sufrimiento
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Lo de menos es que la foto de una cogida en la que un cuerno de un toro
bravo atraviesa la boca del matador se publique en la primera página de
un periódico en tamaño grande o pequeño. Lo importante es el hecho en
sí y no el retrato. El hecho sigue siendo una atrocidad. Por una vez el
hombre está destrozado aunque no tanto como el animal cuando acaba su
faena. No entiendo la polémica suscitada por la publicación de la foto.
Entiendo la polémica sobre la prohibición de las corridas.
Tampoco entiendo cómo unos gamberros en la fiesta de Alhaurín el Gramde
matan a golpes a una vaquilla. Por lo visto no es bastante torturarla
para divertir al pueblo. Y, puestos a maltratar a un animal, mejor que
esa diversión se lleve a la situación extrema.
El salvajismo hay que verlo en el hecho mismo de autorizar esta clase
de festejos. Y tanto si se trata de una corrida con diestros en una
plaza de toros como del vapuleo de vaquillas en una plaza de un pueblo,
en el fondo se trata de lo mismo. De hacer sufrir a un bicho para hacer
disfrutar al público.
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27/05/2010 (20:40) Lectura
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¡Qué extraordinaria, hermosa y enriquecedora es la lectura de Memorias de ultratumba!
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