escritura interior
  
 
  30/01/2016  Chirbes hasta el final
 

L A NOVELA PÓSTUMA y recién publicada de Rafael

Chirbes (1949-2015) podría leerse empezando

por el final. No sería una excentricidad hacerlo

así. Tampoco un experimento, una provocación o un capricho

del lector, en este momento yo. Sería una demostración

de que invertir el orden natural de la buena

escritura no afecta a la trama de un libro, pues el lenguaje

potente, desnudo y directo utilizado a lo largo del

texto es superior al argumento en este caso en absoluto

novedoso: la historia de una relación homosexual.

Valorar más la prosa invisible del escritor que el argumento

propuesto, con sus frases y descripciones impermeabilizadas contra tópicos

y modas pasajeras, permite al autor del drama no convertirlo en melodrama al

estilo hollywoodiense ( Filadelfia ). Es una confirmación rotunda de la opción literaria

y estética de Chirbes. El realismo de Paris-Austerlitz es extremo pero no forzado.

Facilita una lectura uniforme y firme y, sobre todo, apuntala la verosimilitud

estremecedora de la narración escrita en primera persona, sin aturdimientos

pasionales, con una lucidez y un control que en ocasiones parecería incluso cruel,

cuando en el fondo oculta ternura y pone en su justo lugar a los protagonistas:

un pintor español que vive en París donde conoce a un obrero francés llamado

Michel con quien establece una relación hasta que este contrae el sida.

A lo largo de la historia del pintor y de su pareja Michel, Chirbes recurre a la

alternancia del presente y a la memoria del pasado. Hay dos tiempos perfectamente

medidos para el entendimiento de una relación sexual mucho mas apasionada

(física) que amorosa, salpicada de infidelidades y de celos.

El escenario acaba siendo espeluznante: un hospital parisino donde queda ingresado

Michel enfermo de sida, y del que huye destrozado su amante que lo

abandona, arrastrando por un sentimiento de culpa o de cobardía.

“No me dejes, suplicaba. Me hacía daño, me clavaba las uñas en la espalda (…)

y, para librarme, me vi obligado a separar con cierta violencia los dedos que me

había hundido en los hombros y a tirar con fuerza de sus brazos hacia arriba”.

Con algunas páginas deslumbrantes antes de alcanzar el final, leemos esta frase:

“Dejó caer la cabeza sobre la almohada y empezó a sollozar (…) y los sollozos

se convirtieron en pocos segundos en un lamento ininterrumpido que fue creciendo

de volumen, ocupó la habitación y me siguió por los pasillos del hospital

mientras me dirigía hacia la puerta de salida”.

 I.C.

PARIS-AUSTERLITZ

R AFAEL C HIRBES

Anagrama, Barcelona, 2016, 160 páginas, 15,90 euros.

  27/01/2016  Conchita
 

Los lectores de mis "Cartas a Lola desde USA" conocen a Concepción Picciotto. La mujer que mantuvo frente  la Casa Blanca la protesta pacífica  política más prolongada en la historia de los Estados Unidos. Montó una pequeña tienda de campaña en 1975.
A pesar del apellido, Concepción era una imigrante española a quien llamábamos Conchita. The Washington Post (25 enero) le ha dedicado un extenso obituario que he leído con  emoción.

  23/01/2016  Alessio y Sonia
 

Ayer me llamó desde Xàbia mi amigo itliano Alessio. Mide casi dos metros.  Pero su sabiduría  todavía más.  Me dijo lo que su abuelo decía cuando se hablaba de enfermedades: "La enfermedad llega en carroza pero se va  despacio y a pie". Lo anoté enseguida.

Sonia, la asistenta que viene a casa dos veces por semana,  es ecuatoriana. Mi mujer y yo le hemos tomado cariño. El otro día lamentó que la luz de la cocina fuera tan  débil. Tiene razón. Yo prefiero una luz cálida en el banco o sobre la mesa. Sonia encendió la del techo que recuerda la iluminación del pasillo de acceso al quirófano.
Sonia dijo: "Con mucha luz nos vemos mejor las caras pero no los corazones..."
Al parecer es un proverbio ecuatoriano. También lo anoté enseguida.
Y me alegro de haberlo hecho. Porque  lo escribiré thoy mismo  en mi interminable Diario.

  16/01/2016  Chao-Barceló
 

En su ya extensa serie Mis encuentros con genios del arte, el escritor y periodista Ramón Chao (1935) traza el perfil y dialoga con el pintor Miquel Barceló (1957) en las páginas de Le Monde Diplomatique en español de este mes. Ni lo que pregunta uno ni lo que el otro responde tiene desperdicio. Hay que leerla. Y tal vez releerla.

  11/01/2016  Reencuentro
 

En el centro de una grave enfermedad se produce un auténtico reencuentro contigo mismo. Con los demás es suficiente un simple resfriado.

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