escritura interior
  
 
  06/05/2015  Un libro que te deja K.O.
 

¿No es obligación del Estado, y del gobierno, servir a los ciudadanos y decir la verdad y solo la verdad?

 

No hacen ni una cosa ni la otra. Y no parece que esto vaya a cambiar. Toleramos el engaño que practican y fomentan.

 

Tanto el Estado como los gobiernos central y autonómicos echan tierra al asunto que más les desprestigia y arruina  a la población.

 

Acabo de leer un libro de 285 páginas cuya primera parte, la más extensa, es estrepitosamente divertida. La segunda, que viene a analizar con  rigor irrefutable las causas y efectos de este cáncer que invade a la sociedad española, ya no es jocosa sino dramática.

 

Avergüenza que un país –hablo de España- víctima indefensa de las tropelías cometidas en los últimos 13 años  por unos cuantos centenares de delincuentes de la clase política y empresarial, siga soportándolos en sus cargos y disfrutando del botín robado. 

 

El libro que acabo de leer se titula Mediterráneo descapotable. Lleva este subtítulo: Viaje ridículo por aquel país tan feliz.

Su autor es el periodista Iñigo Domínguez, corresponsal de El Correo en Roma. Y el volumen lo ha editado Libros del K.O.

Iñigo Dominguez observa el mundo con perspicacia y lo describe con  sentido del humor y  una fuerte carga de ironía.  En bastantes etapas de este alucinante viaje el lector se parte de la risa.  Pero intuye que al final de este relato de no ficción le espera  el trago amargo de la indignación. Y de la rabia.


¿O no es para echarse a llorar lo que han hecho en nuestro país los desalmados desde el poder, unidos a los avariciosos estafadores sin escrúpulos ni respeto al bien común?

 

No  voy a destripar un libro que merece la mayor difusión posible. Lo merece su autor y lo merecemos los lectores. Es un libro muy oportuno en el momento en el que los políticos, respaldados por empresarios y banqueros, tratan de vendernos una vez más sus embustes y promesas engañosas con el único fin de  que les votemos.  

 

Pienso que son demasiado pequeñas las cárceles de nuestro país  para encerrar  a todos los que merecen estar entre rejas. El tiempo juega a su favor. Los delitos prescriben. Y el daño no se resarce.

 

Pienso que son escasas las esperanzas de que los corruptos, unos  juzgados y condenados, otros imputados y muchos cerca de la imputación, devuelvan a la sociedad lo mucho que han robado.

 

No olvido  las carcajadas que me provocaron  la mayoría de los capítulos, sobre todo las páginas dedicadas a Marina D’Or (etapa 8 del viaje),  que Iñigo Domínguez escribió en el verano de 2008 recorriendo en coche descapotable la costa mediterránea. No es fácil de olvidar una escritura directa y firme guiada por una mirada inteligente. Ya anunciaba el autor  la que se nos venía encima.

 

Este es el texto de la corrupción, tomado del apéndice actual de las 17 crónicas que son, debo insistir,  algo más que un pasatiempo de verano ofrecido por  El Correo el año del reventón de la burbuja inmobiliaria. 

 

“En los últimos trece años se han detectado unos ochocientos casos de corrupción y se han practicado cerca de 2000 detenciones, según fuentes policiales. Un estudio de la Universidad de La Laguna de Tenerife ha recopilado los casos más importantes entre 2000 y 2010, y les salieron 676, la mayoría descubiertos a partir de 2005, con el pistoletazo de salida de Marbella. El mapa resultante indica que más de la mitad de la población española, el 56% ha surgido un caso de corrupción en su municipio. Por comunidades, Andalucía es la reina, con 154 casos, seguida de Valencia, con 94. Murcia goza del porcentaje más alto de municipios afectados, un 57,8%. El 44% de los casos ha surgido en municipios del PP y el 31,2% eran del PSOE. Un 88% de los escándalos estaba relacionado con el suelo”

“El Banco de España calculó en un informe de junio de 2014 que la reestructuración de la banca española había requerido, desde 2009 hasta ese momento, dinero público por valor de 61 495 millones de euros. Se habían recuperado 1760 millones. Si se quita la parte aportada por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que viene de los bancos, las ayudas públicas se reducen a 53 553 millones. Es el 5% del PIB. La mitad, unos 26 000 millones, se ha perdido para siempre. Es un misterio cuándo se podrá recuperar el resto del dinero”.

 

www.librosdelko.com

 

 

 

  29/04/2015  Valle-Inclán sobre Pablo Iglesias
 

Entre la prosa varia que puede leerse en el tomo II de la Obra Completa de Ramón del Valle-Inclán (Espasa) hay un artículo dedicado al socialista Pablo Iglesias que publicó El Universal (México) el 29 de mayo de 1892.

 “Dos años hace que conocí al ‘hermano Iglesias’, el apóstol del socialismo español; la idea hecha carne, Verbo de esta doctrina, que amenaza ser a lo adelante la religión política de todos los pueblos.
Todavía me parece verle y oírle con el calor y el entusiasmo de un hombre convencido.
Desde el primer día me sentí atraído por aquel apóstol que no vacilaré en llamar grande.
Su naturaleza vigorosa y apoplética (…) reintegraba por un curioso fenómeno de radiación humana la penuria de la mía, neurótica, excitada y sensitiva. Sin duda de esto, más que de sus ideas -que no negaré tienen para mí el poderoso atractivo de todas las idealidades- nació nuestra amistad nunca interrumpida. (…)
Pablo Iglesias es hombre todavía joven (…) la barba desaliñada (…) y toda la persona erguida, valiente, llena de vida y de fuerza extraordinaria (…) que a mis sentidos, un tanto visionarios, recordaba por medio de quiméricas e inverosímiles semejanzas, un terrón saturado de gérmenes de vida (…).
Con una habilidad que hace honor a si ingenio, pone una vela a la burguesía y otra al socialismo, buscando el modo de no disgustar a nadie. ‘Si la burguesía – dice- dando muestra de no haber perdido la cabeza, hace el paso de la sociedad burguesa o individualista, a la sociedad colectivista o comunista, apenas exigirá el empleo de la violencia; si no lo hace, la revolución obrera no podrá menos de revestir caracteres sangrientos’ (…)
Cada palabra suya, dice un periódico, excitaba un aplaudo, y después de haber concluido, todavía las aclamaciones resonaron largo rato”.

Han pasado un siglo  y cuarto desde que vio la luz este artículo de Valle-Inclán. Y al leerlo ahora no parece haber transcurrido tanto tiempo.

  28/04/2015  Saber morir
 


Saber morir no significa necesariamente amar la innortalidad. Saber morir es saber superar la agonía, es decir, de nuevo, saber vivir. Diré más -y esta vez en francés (la lengua de las fórmulas): Pas de savoir vivre sans savoir mourir.
Savoir mourir es lo contrario de savoir-vivre -¡qué sustantivo tan ruso! Estoy feliz de introducirlo, por primera vez en la siguiente fórmula:
Il n’y a pas le savoir-vivre, il y a le savoir-mourir.

[Marina Tsvetáieva con motivo del suicidio de Stajóvich,  Diario, febrero 1919]

  26/04/2015  En la Feria del Libro de Valencia
 

Estuve un par de veces recorriendo la Feria del Libro de Valencia que  este año celebra medio siglo de existencia. Es agradable pasear entre las casetas no solo por el ambiente de fiesta que los libreros y editores saben dar a estos encuentros sino también porque se desarrolla en los jardines de Los Viveros municipales.
Allí aprendí siendo niño a montar en bicicleta entre los macizos con plantas y flores. Entonces había zorras que ya de lejos apestaban. Los animales irían desapareciendo poco a poco. Hoy quedan cisnes, patos y algún flamenco desorientado flotando en el estanque. También hay cotorras y otros pájaros en unas grandes jaulas.
Los árboles siguen siendo más o menos los mismos. Los bancos de madera o piedra, también. Para entrar se pagaba unos céntimos. Hoy no. Pero las ventanillas siguen en su sitio. Existe en los jardines  un museo de ciencias naturales. Y durante estos  días de la Feria del Libro se habilita alguna sala del museo para conferencias, presentaciones de libros  o intercambios entre autores y lectores. También   existe una biblioteca llamada Trinitat que fue construida y equipada por el Ayuntamiento (320.000 euros) con fondos del ‘plan E’ el año 2009, durante el mandato socialista de Rodríguez Zapatero. Fue el mismo Ayuntamiento del PP, que sigue gobernando en esta ciudad, quien decidió crear esta biblioteca a la que nunca suministraron libros. Tal vez los ciudadanos olvidaron su existencia. O quizá ignoran el lamentable abandono en que se encuentra ahora mismo. Volaron los ordenadores. Se arrancaron instalciones eléctricas y se destrozaron techos y tabiques.
Los socialistas denunciaron hace tres años el escandaloso estado de las instalaciones. Señalaron que “el Ayuntamiento se gasta mucho dinero en campañas publicitarias de las bibliotecas municipales, cuando la realidad de algunas bibliotecas de Valencia, es terrible”. Algo así no debería tolerarse.
Los visitantes de la Feria del Libro podrían pasar un  rato leyendo cómoamente libros de los fondos, si existieran, de la biblioteca Trinitat sufragada por todos los valencianos.
La alcaldesa inauguró la Feria el mismo día que supimos que había gastado miles de euros de fondos  públicos  alojándose estos últimos años en hoteles de lujo y pagando comidas en restaurantes donde el menú cuesta 80 euros por cabeza. ¿Hemos perdido la cabeza?  ¿No habrá llegado el momento de cortar más de una?

  18/04/2015  Preguntas idiotas
 

En el diario El País de hoy se critica desde el editorial que la policía haya cogido del cuello a Rodrigo Rato para meterlo en el coche una vez detenido.
El editorialista se pregunta si  “era realmente preciso que un agente lo agarrase del cogote”. Y también se pregunta “de qué depende que unas veces se espose al investigado por delitos económicos y otras no”.
Son cuestiones al parecer importantes en una detención-espectáculo, que es como la califica este periódico. Sin duda Rodrigo Rato no es un detenido del montón. Su exposición a los fotógrafos para que esta bochornosa imagen se vea en España y en el extranjero es relevante. Nos pone ante los ojos la realidad más repugnante a la que han llegado algunos políticos que, como otros  magnates de los negocios y también de la prensa utilizan su poder en beneficio de sus propios negocios no siempre ejemplares.
 Podemos preguntar a El País cómo propone que veamos, en este caso concreto, al señor Rato. ¿Muerto de risa ante las cámaras? ¿Tocando la campana de la Bolsa una vez más rodeado de sus cómplices? ¿O dando una conferencia de prensa en el hotel Ritz?
Recuerdo que a los estafadores de Wall Street se les detuvo no solo esposados por detrás sino recibiendo en el cogote el afectuoso manotazo de los guardias que se los llevaron directamente al furgón con rejas. Así al menos a sus víctimas (cientos de miles) les brindaron la oportunidad de presenciar un acto humillante y público para quien las estafó. Esa canalla que no necesita  armas para sus atracos  no merece ni tiene por qué merecer un trato de favor.  Merece el mismo trato que se le da a los atracadores de cualquier banco.  
No obstante, reclama el diario El País que “en este caso se hace más acuciante saber la verdad, a la que tanto puede contribuir la fiscalía; que, por cierto, depende jerárquicamente del Gobierno”.
No estoy de acuerdo con esta puntualización porque en todos los casos es igual de acuciante saber la verdad. La  fiscalía tiene siempre la obligación de contribuir al esclarecimiento de los delitos. Tampoco es necesario recordar a los lectores que la Fiscalía depende del Gobierno.
De lo que hay que dar explicaciones es de la puesta en libertad inmediata de Rodrigo Rato. Ha habido un trato de favor.

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